Existen varias historias donde se comienza por la posición geográfica
¿no? Pues bien, nos encontramos en Chile, específicamente en un pueblo al sur,
bastante pequeño y con sus cosas, todas las familias se conocen entre ellas (Bueno,
por lo menos los antiguos), las calles se encuentran sin pavimentar y se vive
un ambiente grato, las televisiones generalmente se encontraban apagadas, ya
que los niños se encontraban jugando fuera entre ellos o divirtiéndose al aire
libre a solas. Es así como llegamos a Patricio, un chico de 11 años, al que le
encataba soñar, le encantaba aprender y ¿Cómo no? Jugar. Si bien carecía de
aparatos electrónicos se las rebuscada de alguna manera para ir a jugar a
cibercafés, aquel que estaba en la ruta, cerca de un local de comida. Se la
pasaba bien ahí, sentía que los demás jugadores eran sus compañeros y amigos de
verdad.
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