sábado, 29 de agosto de 2015

Epilogo



Existen varias historias donde se comienza por la posición geográfica ¿no? Pues bien, nos encontramos en Chile, específicamente en un pueblo al sur, bastante pequeño y con sus cosas, todas las familias se conocen entre ellas (Bueno, por lo menos los antiguos), las calles se encuentran sin pavimentar y se vive un ambiente grato, las televisiones generalmente se encontraban apagadas, ya que los niños se encontraban jugando fuera entre ellos o divirtiéndose al aire libre a solas. Es así como llegamos a Patricio, un chico de 11 años, al que le encataba soñar, le encantaba aprender y ¿Cómo no? Jugar. Si bien carecía de aparatos electrónicos se las rebuscada de alguna manera para ir a jugar a cibercafés, aquel que estaba en la ruta, cerca de un local de comida. Se la pasaba bien ahí, sentía que los demás jugadores eran sus compañeros y amigos de verdad.

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